
Desde tempranas horas de la mañana, del viernes Santo, todo es movimiento en las cuadras de las alfombras religiosas, los artistas de cada familia empiezan a preparar el aserrín, con colorantes para rellenar y dar vida a la estampa religiosa.
Sobre las calles, se despliega una base de tierra humedecida, es enmarcada con palos de madera, sobre ella se dibujan pasajes bíblicos o adornos florales. El trabajo artístico aprendido de padres y abuelos, dura entre 3 a 4 horas.
Casi un siglo ha transcurrido desde que se construyó la primera alfombra de aserrín en honor a la imagen del Santo Entierro, que sale anualmente en procesión los Viernes Santo en la Iglesia de Sutiava.
Esta tradición cultural, sigue intacta y más arraigada a nuestra idiosincrasia, así lo demuestra la proliferación que se da por los barrios de la ciudad. Además atrae a centenares de leoneses y turistas de nicaragua y el mundo.
Como bien decimos León es una cuna de tradiciones, el fervor y el trabajo laborioso de su gente hace que este pueblo sea vibrante y religioso.
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